Libros que dan ideas

¿Por qué esto no se enseña en la escuela?

Cada vez que leo un libro de creatividad o de desarrollo personal, me hago la misma pregunta. ¿Por qué esto no se enseña en la escuela?

Y termino pensando lo transformador que sería crear un taller para que los adolescentes exploren y aprendan a escuchar e identificar su voz interna.

Un espacio práctico que los ayude a responder las preguntas más filosóficas que recorren al ser humano: ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Para qué lo quiero?

Son preguntas que todos nos hacemos en algún momento y que tienen que ver directamente con el autoconocimiento y el propósito vital.

Los dos libros que dispararon la idea

Los libros que dispararon esta idea son El camino del artista, de Julia Cameron, y Los 10 poderes para diseñar tu vida, de Sergio Fernández.

Por un lado, Julia Cameron propone una conexión con la inspiración y la creatividad, afirmando que no es exclusividad de unos pocos, sino una función natural que todos tenemos y que se encuentra bloqueada por el miedo, el perfeccionismo y esa voz interna que te dice que no lo intentes. En su libro, propone herramientas concretas para restaurar el potencial creativo conocidas como «las páginas matutinas» y «la cita con el artista».

Por otro lado, Sergio Fernández parte de la idea de que somos el resultado de nuestras decisiones conscientes e inconscientes, y propone un recorrido sobre las áreas fundamentales de la vida divididas en tres grandes ejes: Ser, Hacer y Tener. En este sentido, habla sobre la importancia de conocerse, la atención, la imaginación, los objetivos, las relaciones, los vínculos y el entorno. Hacia el final aborda temas como la gestión del tiempo, la educación financiera, el propósito y la entrega.

Pensar dentro y fuera de la caja

Dentro de la caja, estos libros de “autoayuda” podrían sonar como recetas mágicas para solucionar tu vida. Pero, si sacamos el tinte New Age o las versiones pensadas puramente para que el adulto diseñe su destino, podemos descubrir ejes muy potentes que pueden transformarse en pedagogía.

Pensar fuera de la caja significa mirar la posibilidad de darles herramientas para que la crisis de sentido de un chico o chica de 17 años no se la responda una pantalla.

Un adolescente puede estar haciéndose las preguntas más urgentes de su vida : ¿Quién soy? ¿Qué me frena? ¿Qué me apasiona? ¿Para qué estoy acá? y quizá no lo sepa.

Y aquí la escuela puede aportar un valor enorme. Es una instancia ideal para reflexionar sobre cómo estos ejes pueden convertirse en una brújula para crear un espacio real, que tome lo mejor de la literatura del desarrollo personal y lo traduzca en un laboratorio para adolescentes.

Llevar estos temas al aula no es tarea fácil, pero el desafío está en darles herramientas para conocerse mejor, tomar decisiones con más conciencia y construir una mirada propia sobre su camino.

El cruce de estos libros con mirada pedagógica

¿Te preguntarás cómo se cruzaron estos dos libros y por qué pensarlos para un trabajo con adolescentres?

Por si no los leíste, te cuento que uno aporta el trabajo emocional para romper los bloqueos creativos que la voz interna intenta frenar, y el otro da una estructura y un mapa para pasar a la acción.

Seleccioné algunas ideas de cada uno para pasarlas por la lupa de la práctica docente y te las quiero compartir para que entiendas mi lógica:

1. El camino del artista (Julia Cameron)

Cameron expone que la creatividad no es un don divino de unos pocos elegidos, sino una función natural que puede encontrarse bloqueda por el miedo, el perfeccionismo o la voz interna que te dice que no lo vas a lograr.

Para recuperarla, propone sus dos famosas herramientas: las «páginas matutinas» y las «citas con el artista». Pero sinceramente pedirle a un chico de 17 años que escriba tres páginas a mano apenas se levanta o que se vaya solo a un museo, es inviable en su rutina y en su contexto. Aunque aquí veo un hilo del que se puede tirar.

Si bien es un programa de 12 semanas ,y aquí te lo estoy simplifcicando, podemos tomar ideas para hacer ejercicios de desbloqueo creativo e identificar a «tu monstruo interno» que no te deja avanzar.

Despojando estas propuestas de lo espiritual, se pueden usar como herramientas de desintoxicación de pantallas y de conexión interna a través de una bitácora , por ejemplo. Ahora que está tan de moda el Journaling, es un buen disparador

Con estas herramientas de escritura podemos enseñarles a plasmar el ruido interno en el papel para que puedan externalizar la ansiedad y entender que ellos no son sus pensamientos, sino quienes los observan.

Para los adolescentes, las páginas matutinas (adaptadas) pueden funcionar como una herramienta para limpiar el desorden mental y las preocupaciones sociales antes de comenzar la jornada escolar.

Asimismo, la propuesta de salir a solas a nutrir la mirada se puede convertir en un desafío semanal adaptándolo a sus realidades, animándolos a realizar actividades que realmente los inspiren.

En la era del consumo hiperdirigido por pantallas, obligarse a mirar el entorno sin la mediación de un algoritmo puede entrenar el músculo de la atención sostenida y la observación.

2. Los 10 poderes para diseñar tu vida (Sergio Fernández)

Este libro es, en realidad, un mapa para activar el protagonismo y la autonomía de los chicos. Esta trazado en tres ejes fundamentales:

El eje del SER abarca autoconocimiento, enfoque e imaginación y podríamos trabajarlos para ayudarlos a separar su identidad real de su identidad digital y de las expectativas ajenas.

En un contexto de dispersión absoluta, les enseñamos a elegir voluntariamente dónde poner su energía.

El eje del HACER habla sobre los objetivos, la determinación, relaciones, salud y educación.

Desde este eje les enseñamos a desarmar metas enormes, cuidar su salud y su energía y a comprender que la higiene del sueño y el movimiento son el combustible real de su estado de ánimo.

El eje del TENER está orientado a la gestión, la economía y el propósito. Aquí podemos hacer un recorrido y bajar a tierra la organización del caos diario mediante herramientas visuales gestión del tiempo, sumando educación financiera básica, que les permita administrar sus primeros ingresos y comprender el consumo irresponsable por presión social.

Algo muy importante que rescato de este eje es la transformación de la pregunta «¿de qué voy a trabajar para llenarme de plata?» por ¿qué problema de mi entorno observo y cómo puedo usar mis habilidades para aportar una solución?

Tres impactos inmediatos que vale la pena explorar

Llevar este marco al aula a través de dinámicas prácticas podría generar tres efectos directos:

  • Regulación emocional porque aprenden a vaciar la mente en lugar de anestesiar la ansiedad con el scroll infinito.
  • Pensamiento crítico ante el error. Al hackear a su crítico interno, el error ya no es motivo de ridículo, sino un dato más dentro de un proceso.
  • Liderazgo personal, responsabilidad. Salen de la indefensión aprendida y de la queja pasiva de «la escuela es aburrida» o «a mí nada me sale», para asumir el rol de diseñadores conscientes de sus proyectos.

Quizá parezca imposible, y tal vez todo sea producto de mi imaginación, pero lo cierto es que solo requiere animarnos a abrir espacios que ya existen: unir algunas materias, como filosofía, con otra materia afín; crear un taller de orientación; o diseñar un proyecto transversal.

Un adolescente que aprende a escucharse y a explorar sus intereses toma decisiones desde la conciencia, y no desde el pánico o la imitación.

Gracias por leer con mente abierta y creativa. Contame qué te pareció. ¿Creés que es posible?

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